Es como cuando pienso en mis tortugas, que debo darles de comer, pero después recuerdo que ya no existen, ya no sufren.
O cuando pienso en casa, en algún momento de felicidad que viví ahí, ya se fue, ya no existe, y no debe seguirme preocupando.
Hoy caminé mucho, solo quería estar fuera de casa, ocuparme haciendo unas cosas.
Deberían de vender comida práctica en la calle, nada que necesite un plato o una silla, sino algo que pueda irse comiendo en el camino, como un volován, o mínimo una torta o algo que no quite el tiempo ni te ensucie.
No hay comentarios:
Publicar un comentario